Desde abril funcionará una terminal para las combis en el bajo porteño

TERMINAL DE COMBIS

30/01/2015 La Nación – Nota – Buenos Aires

Dentro de tres meses, los 20.000 pasajeros que utilizan las combis que operan en la zona de Alem y Corrientes, en el Bajo porteño, ya no padecerán las precarias condiciones de espera, ascenso y descenso que soportan hoy, entre veredas ocupadas, ausencia de refugios y gran cantidad de tránsito vehicular.

A su vez, las colas de los usuarios de estos servicios dejarán de ser obstáculo para los frentistas y los comerciantes.
Techada, con Wi-Fi gratuita y acceso permitido sólo a vehículos registrados ante la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT), será habilitada a fines de abril o principios de mayo una terminal de combis que, por estos días, construyen cuadrillas contratadas por la Subsecretaría de Transporte de la ciudad, detrás del Luna Park.
Se trata de un predio delimitado por la avenida Madero, las calles Trinidad Guevara y Victoria Ocampo (continuaciones de Corrientes y Lavalle, respectivamente) y las vías del ferrocarril Belgrano Cargas. El terreno, donde antes funcionaba un estacionamiento, pertenece a la Corporación Antiguo Puerto Madero y el gobierno porteño lo alquila.
La terminal absorberá los 1500 servicios diarios que realizan 20 empresas de combis, desde y hacia el sur y el oeste del conurbano: Avellaneda, Adrogué, Lanús, Castelar, Morón, Quilmes, Berazategui, Ituzaingó y Padua.
Contará con un sector descubierto donde estacionarán las unidades mientras esperan, hacia el lado de las vías, y una franja techada de dársenas para el ascenso y descenso de los pasajeros, hacia la avenida Madero. Hoy, la operatoria se realiza sin regulación de ningún tipo en el entorno del cruce de Corrientes y Alem; esto provoca un reducción de los carriles destinados al tránsito en esas avenidas, por la presencia tanto de los vehículos como de largas filas de usuarios, que a veces se ven obligados a bajar a la calzada, como sucede en el Correo Central.
El emplazamiento elegido para la terminal, a la que se conocerá como Madero, coincide con la circulación de 25 líneas de colectivo en las adyacencias, lo que permitirá realizar conexiones, al igual que desde la cabecera del subte B.
Con una inversión de 16 millones de pesos, la playa tendrá 90 metros de largo y 47 de ancho. Serán 12 las plataformas para el ascenso de los pasajeros, y contará con un espacio exclusivo para el descenso, sobre Victoria Ocampo. Otras 11 dársenas estarán dispuestas para que las combis realicen esperas antes de entrar en servicio.
Sobre la zona que concentrará el movimiento de personas, se prevé el tendido de una cubierta de tela tensada, por arriba de los 10 metros de altura.
“Convertimos una playa de estacionamiento con capacidad para 170 autos en un lugar donde más de 20.000 personas van a esperar la combi de manera cómoda y segura. El transporte público es nuestra prioridad y con la terminal Madero damos un paso más”, comentó Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte de la ciudad.
Como se dijo, el gobierno porteño alquila el predio a la Corporación Antiguo Madero SA por 225.000 pesos mensuales. No obstante, dijeron voceros de Dietrich, como las empresas de combis pagarán un canon en torno de los 27.500 pesos mensuales por dársena, el costo será cero para la Ciudad.
La terminal permanecerá abierta de lunes a domingo, de 5.30 a 1.30. Según voceros de la Subsecretaría, sólo admitirá el ingreso de vehículos habilitados por la CNRT y con los seguros correspondientes para circular. Las unidades que cumplan con los requisitos llevarán una oblea con código QR en el parabrisas, que les será entregada por Transporte, que disparará la apertura de las barreras de acceso a la playa, mediante un sistema de lectores.
Los usuarios de las combis celebraron la construcción de la terminal. “Me parece sumamente acertado. A veces las esperas son largas y las filas que se forman, también”, dijo Valeria Pizzo, que viaja a Quilmes.
Mientras la primera terminal de combis, bajo el Obelisco (hacia zona sur), sigue funcionando. Ahora, la Ciudad estudia la construcción de otro lugar para ordenar las combis que viajan hacia la zona norte.
16 millones de pesos. Esa suma demandará la obra; la playa tendrá 90 metros de largo y 47 de ancho.