Los planes exitosos llevados adelante en España y Holanda

BARRABRAVAS

12/04/2015 La Prensa

Un país que pudo erradicar a los violentos en el fútbol y es ejemplo de otras naciones europeas es Holanda. En primera instancia, se dispuso medidas de control a la entrada de los estadios.

Los aficionados holandeses que quieran ir a la cancha deben tener una tarjeta o carnet de inscripción en uno de los clubes, que contiene numerosos datos: nombre, lugar de trabajo, teléfono, dirección, fecha de nacimiento, entre otros.

La tarjeta es personal e intransferible y sin ella no se puede comprar una entrada. Además, cuando los equipos juegan como visitantes, las entradas se compran por anticipado. No se puede comprar entradas en los estadios a último momento, y tampoco a revendedores.

Todas las personas que asisten a un partido de fútbol holandés están registradas. Esto es posible porque los estadios tienen asientos numerados. Para implementar esta medida se eliminó la posibilidad de que los asistentes a los partidos estén de pie, pues hay un asiento para cada espectador.

En los casos en que se presenten pruebas de comportamiento antisocial grave, el sistema, en el que participan la federación holandesa de fútbol, la policía, el ministerio de Justicia y el club, impone al responsable una prohibición de asistir a estadios de fútbol por algunos meses, y, de repetirse, o depende la gravedad, incluso por años.

Esto genera un efecto de disuasión contra cualquier acción violenta en la medida en que el sistema cuenta con información exacta sobre quién está sentado y en qué lugar, y tiene información personal sobre su lugar de residencia, ocupación, su lugar de trabajo y su pasado judicial, entre otros.

Un hincha violento castigado se debe presentar en su comisaría local un par de horas antes de los partidos y retirarse dos o tres horas después de su finalización, para prevenir también los desórdenes en los alrededores de los estadios.

Este filtro permite resolver uno de los problemas más graves de la seguridad en todo el mundo: el carácter provocativo de la presencia de unidades policiales armadas dentro y fuera de los estadios.

Así el operativo de seguridad corre en gran parte por cuenta de voluntarios aficionados al equipo local. Por lo general, este no supera las 500 personas.

Los voluntarios controlan el ingreso en las puertas de acceso y la correcta distribución de los aficionados en las tribunas. Los pocos policías presentes sólo llevan su arma reglamentaria y su trabajo no es la represión, sino que actúan como controladores del tráfico en los alrededores de los estadios.

El modelo puede considerarse como preventivo, en la medida en que actúa sobre los hinchas especialmente violentos para que no puedan generar un ambiente de hostilidad que se convierta en agresión.

ESPAÑA En España, por su parte, para paliar la violencia, se suprimieron las vallas y fosos en los estadios.

Además se dispuso que los planes de emergencia en los estadios deban ser aprobados por los ayuntamientos, la policía y el Consejo Superior de Deportes.

También se creó la figura de los coordinadores de seguridad para cada campo quienes son nombrados por la policía y se reúnen cada jueves previo a los partidos para supervisar las medidas necesarias.

A todos los clubes de la Liga Profesionales se les exige un número determinado de cámaras fijas y móviles para un circuito cerrado de televisión.

Los sistemas de seguridad en los estadios españoles contemplan dos planos: informática de avanzada y las Unidades de Control Organizativo (UCO) que se encargan de unir la tecnología con el personal especializado y los miembros de seguridad, dirigidos por el coordinador de cada club, que es el máximo responsable en los partidos que se celebran en su estadio.

El coordinador de seguridad de cada campo coordina en cada encuentro a la Policía Nacional y Local, a Protección Civil y a la Cruz Roja, efectivos desplegados en la totalidad del estadio, en las zonas cercanas y a la llegada de los seguidores visitantes.

Las cámaras y los domos permiten tener visión detallada de cada rincón del estadio y sus exteriores.

El esquema de seguridad de la Liga española se basa mucho en la tecnología de última generación.

Sus estadios albergan 1.748 cámaras de televisión, 718 domos móviles y 716 objetivos de «zoom».

Cada campo español suma una media de 70 cámaras. El Bernabéu, por ejemplo, alcanza las 130