Un grafitero arrepentido reparó su daño

GRAFITTI

31/05/2015 La Nación

Mención Fiscal General Martín Ocampo, Fiscal Villalba Díaz

La medida fue consensuada por un fiscal y el administrador del edificio pintado

Por Valeria Musse

Un joven que fue sorprendido por la policía mientras dibujaba un grafiti en un inmueble del centro porteño volvió al lugar a limpiar la pared tras pedirles disculpas al propietario y a la Justicia. “Se trató de una lección de vida más efectiva que una multa económica”, destacó el fiscal Federico Villalba Díaz, a cargo de la causa.

A mediados de abril el hombre de 20 años, cuya identidad fue mantenida en reserva, pasó por la esquina de la avenida Leandro N. Alem y Viamonte, y una de las paredes laterales del edificio Alas le llamó la atención. Casi sin dudarlo, se subió al techo del puesto de diarios que está en esa esquina y decidió plasmar su arte callejero.

El aerosol blanco bailaba sobre el mármol oscuro, pero no sería por mucho tiempo. Efectivos policiales sorprendieron al muchacho in fragantiy lo demoraron.

“Discúlpeme, por favor”, fue lo primero que le dijo el joven al administrador del inmueble de la Fuerza Aérea durante una audiencia convocada días después por el fiscal Villalba Díaz. El pedido convenció al vicecomodoro Rubén Lunaklick. “Fue sincero. Se notaba que se había dado cuenta de que lo que hizo estaba mal, que estaba arrepentido”, aseveró el funcionario de la fuerza a LA NACION, por lo que aceptó el perdón.

Había que ver cómo continuaba la discusión judicial por daños a una propiedad privada. El joven no tenía antecedentes y mostraba buena voluntad. Fue entonces cuando el agresor propuso una solución. “Yo puedo sacar todo”, les dijo al vicecomodoro y al fiscal, que estuvieron de acuerdo.

Según el Código Procesal Penal porteño es posible aceptar vías de resolución de conflictos alternativas. Y Villalba Díaz entendió que ésta era una buena oportunidad para que el muchacho aprendiera la lección. “La idea es que él asumiera que no se puede vivir en sociedad haciendo lo que se quiere, sin respetar al prójimo o a las reglas”, explicó.

Con todas las partes de acuerdo con la propuesta de la restauración, dos semanas después el joven volvió al edificio Alas. Pero esta vez lo hizo para resolver el problema que había causado. Para resguardar su integridad, la administración del inmueble le gestionó el seguro del trabajo. El muchacho no sólo limpió la pintura de la pared, sino que lo realizó con herramientas propias y asumiendo todos los gastos.

“Estuvo todo un día para reparar un daño que había cometido en cinco minutos. Le sirvió para aprender la lección”, enfatizó Villalba Díaz, que integra el equipo a cargo del fiscal general de la ciudad, Martín Ocampo.

Villalba Díaz destacó, además, que el cierre del proceso fue efectivo para todas las partes involucradas. “El muchacho entendió y reflexionó que no podía dibujar en cualquier lugar y los propietarios del inmueble quedaron satisfechos con la resolución del perjuicio, que ocurrió en poco tiempo”, agregó el fiscal.Para la resolución de este hecho se utilizó la figura penal de la composición. El artículo 41 del Código Contravencional de la Ciudad indica que existe este proceso cuando el imputado/a y la víctima llegan a un acuerdo sobre la reparación del daño o resuelven el conflicto que generó la contravención..