Alcohol y riesgos del consumo temprano

JÓVENES Y ALCOHOL 

09/06/2015 La Nación

Las bebidas alcohólicas han sido objeto de atracción y preocupación desde la Antigüedad.

Por una parte, ingeridas con moderación, se les ha reconocido la virtud de favorecer la convivencia, producir un estado de bienestar y reducir inhibiciones. Pero, por otro, cuando su ingestión se excede y se convierte en vicio, deja paso a problemas de salud y de relación social que pueden resultar gravísimos.
Esos excesos afectan la vida de muchas personas en todo el mundo. Al respecto, una reciente información ha dado cuenta de la gravedad del asunto: cerca del 25% de la población de nuestro país padece de hipertensión arterial y entre un 5 y un 7% de los que sufren de ese mal -alrededor de 700.000 personas es como consecuencia de que diariamente ingiere más de dos copas de vino, que marca el límite de la moderación, según coinciden los expertos en este tema.
Hay quienes suponen que beber en exceso no los convierte en alcohólicos. Es una forma de autoengaño para seguir haciéndolo sin sentir culpa y sin reparar en que los efectos de esa conducta los pueden llevar a un estado de necesidad crónica.
La Organización Mundial de la Salud define al alcoholismo como una enfermedad, producto de la ingestión cotidiana superior a los 50 gramos de alcohol en las mujeres y a los 70 gramos en los hombres, considerando que ¼ litro de vino contiene 30 gramos de alcohol y la misma cantidad de cerveza, 15 gramos.
Instalado el hábito del consumo alcohólico se genera en quien lo sufre una dependencia emocional y orgánica que, entre otros daños a la salud, afecta progresivamente el funcionamiento cardíaco y la circulación sanguínea cerebral. Sin embargo, el alcohol merece para muchos un juicio diverso. Si bien desde una perspectiva actual se trata de una droga psicoactiva, hay especialistas que consideran que su consumo adecuado, sin exceder los límites citados, ayuda a prevenir enfermedades coronarias y accidentes cardiovasculares.
En relación con el tema, una cuestión aún más inquietante se vincula con la edad de quien consumealcohol, ya que cada vez son más jóvenes y, con ello, se crean condiciones para la aparición temprana de la hipertensión arterial, entre otros riesgos importantes para la salud.
La última estadística dada a conocer por el Observatorio Argentino de Drogas, dependiente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), a partir de una encuesta realizada en 1009 escuelas de nivel medio de todo el país, puso de manifiesto que el 70,5% de los adolescentes varones, de entre 13 y 17 años, declararon consumir bebidas alcohólicas. Entre los datos más significativos, hay que consignar también que en nuestro país, así como en otras partes de nuestra región, las adolescentes y mujeres jóvenes beben cada vez más y desde edades cada vez más tempranas.
La precoz iniciación agrega otros peligros, que pueden derivar en accidentes, en relaciones sexuales precoces y embarazos no deseados, en actos de violencia y hasta comportamientos delictivos. Así, también, los adolescentes y jóvenes que reiteran la ingestión alcohólica se exponen a que se les debiliten tanto la memoria como las aptitudes de aprendizaje, las habilidades intelectuales, la capacidad de atender y de concentración en el estudio.
El cuadro expuesto merece ser considerado con atención por los jóvenes y, fundamentalmente, por los adultos que los rodean, tanto en la familia como en la escuela. Es necesaria la instrumentación de campañas que los tengan como protagonistas, advirtiéndoles de los peligros a los que se exponen por consumir alcohol. Y es imprescindible que las autoridades que deben hacer cumplir las normas, controlen su aplicación y sancionen como corresponde a quienes proveen a los chicos de esas bebidas en quioscos, boliches y otros centros de esparcimiento. También, a quienes mediante el delivery en los domicilios concretan la venta de alcohol a menores reunidos en las denominadas “previas”, tan extendidas como nocivas para su salud.