Contra el vandalismo

DAÑOS

31/08/2015 La Prensa

El vandalismo es una conducta extendida en Buenos Aires y otros centros urbanos, por lo que se requieren mayores controles para garantizar la preservación del espacio y de los bienes públicos.
Sin duda, el creciente vandalismo urbano es una conducta que no es patrimonio de grupos reducidos sino que está ampliamente extendida entre la población, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en otros centros urbanos. Varios casos recientes dan cuenta de este preocupante problema. El Gobierno de la Ciudad informó recientemente mediante las áreas afectadas, que en tan sólo un año debió reponer casi la tercera parte de los cestos de basura de las calles, porque son rotos o robados. Y cabe recordar asimismo, que el vandalismo hasta llegó a incendiar varios de los contenedores de basura recién instalados en diversos barrios. Más allá de estos casos, cualquier recorrido por la Ciudad en calles céntricas o periféricas, de barrios ricos o pobres, permite comprobar el abuso generalizado y muchas veces destructor que se hace del espacio público. La acumulación de basura en las calles, y las pintadas y pegatinas en paredes y muebles urbanos, son expresiones difundidas y visibles de ese problema. El hecho de que el mantenimiento de una plaza o un parque requieran la colocación de rejas y cerramientos nocturnos, es otra prueba de la gravedad de los hechos. Si bien algunos de los actos de vandalismo son subrepticios, muchos otros se realizan a la luz del día y podrían evitarse con una mayor atención de los organismos dependientes del gobierno porteño o de la Policía, tanto Metropolitana como Federal. Los culpables de otros hechos, como las pegatinas o algunas inscripciones, entre ellas las pintadas políticas, son obviamente evidentes y podrían prevenirse con controles y desalentarse con penalizaciones. Se requieren mayores controles para garantizar la preservación del espacio y de los bienes públicos.