Preocupan sus efectos sobre el cerebro adolescente

ADOLESCENTES Y ALCOHOL 

27/09/2015 La Prensa

El alcohol puede causar daños irreparables en el cerebro de los adolescentes.

Por ello, desde la Fundación Padres buscan alertar sobre los riesgos del consumo de alcohol a edades en las que el cerebro todavía no terminó de desarrollarse.
“Nos preocupa la tolerancia social que tiene el alcohol, el avance del consumo indiscriminado en menores y los excesos en mayores que conducen vehículos”, puntualiza Adrián Dalí Asta, fundador de la ONG que apunta a generar conciencia sobre la importancia del rol de padres y madres para lograr una sociedad sustentable desde los valores.
Por lo general, se asocia el éxceso de alcohol con accidentes de tránsito, agresiones y violencia pero no tanto con sus efectos en la salud. Sin embargo, cada vez hay más evidencias de que el consumo recurrente de alcohol afecta diversos órganos y es el responsable de trastornos que pueden ir desde una disminución de las defensas y arritmias, hasta hipertensión, cirrosis hepática y cáncer de hígado, entre otras.
“Estoy totalmente convencido de que el efecto del alcohol está subestimado”, señala el doctor Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández y presidente de la Fundación Niños Sin Tóxicos (Fundartox), quien agrega: “La gente lo subestima porque como al día siguiente está recuperada, supone que no pasó nada. Y la realidad es que las manifestaciones de las intoxicaciones alcohólicas se ven con el tiempo, sobre todo si éstas se producen en adolescentes, ya que en ese caso el impacto es sobre cerebros que están en formación. Hasta los 21 o 22 años los cerebros todavía se están desarrollando”, explica.
Peligrosa tendencia Lo que para muchos puede parecer nada más que un desafío a las normas, es en verdad una tendencia muy peligrosa, ya que niveles de alcohol que los adultos toleran, en los adolescentes pueden ser riesgosos: según estudios recientes, el uso de alcohol durante este período de crecimiento puede interrumpir procesos claves del desarrollo cerebral, pudiendo llevar a un deterioro cogn’rtivo y a un riesgo elevado de padecer más adelante un trastorno crónico de consumo de alcohol.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el exceso de alcohol en los más jóvenes reduce el autocontrol y aumenta los comportamientos de riesgo como las relaciones sexuales no protegidas y, además, es una de las principales causas de lesiones (incluidas las provocadas por accidentes de tránsito), violencia (especialmente por parte de la pareja) y muertes prematuras.
Si este consumo desmedido se prolonga en el tiempo, puede provocar problemas de salud en una etapa posterior de la vida e influir en la esperanza de vida.
“La situación en la Argentina en relación a los jóvenes y el alcohol es muy grave; si bien este es un problema mundial, acá la gravedad radica en tres aspectos: por un lado, la edad de inicio es muy baja; por otro, hay una falta de sanción estatal y seguimiento de políticas nacionales de prevención, sumado a la tolerancia social de los padres (en ningún país serio a los padres se les ocurre darles de tomar alcohol a sus hijos menores para que ‘aprendan’ a tomar); y, finalmente, los estragos que genera la normalización de ‘las previas’ como un hecho privado, algo que debería ser erradicado. Estos tres puntos ponen a la Argentina en una alta vulnerabilidad y detrás, muy lejos, de otros países donde también se consume mucho pero con otro grado de conciencia social”, describe Dalí Asta.
Un estudio publicado este mes en la revista ‘Pediatrics’ insta a empezar a charlar con los chicos sobre las consecuencias del alcohol a la edad de 9 o 10 años. Una vez que ingresan en la adolescencia, ya será más difícil prevenir los comportamientos de riesgo por las características de rebeldía inherentes a esa etapa, dicen los autores. “Creemos que este tema debe ser parte de la agenda pública urgente y que se deben articular medidas muy serias tanto en la prevención como en las sanciones”, enfatiza Dalí Asta