Asesinan a nueve mujeres y hieren a otras dos en la última semana

VIOLENCIA DE GÉNERO 

13/10/2015 La Nación

Sólo durante el fin de semana largo hubo cinco casos; en la mayoría, los victimarios eran parejas o ex parejas; en un hecho murió el hijo de la víctima
Valeria Musse
La violencia de género no deja de ser protagonista de las páginas más violentas del país. En la última semana fueron atacadas 11 mujeres. Nueve de ellas murieron a manos de novios o ex parejas. En la ciudad bonaerense de Azul, una víctima lucha por mantenerse con vida tras haber sido baleada por su ex esposo. Y en Catamarca, un sujeto quemó a una mujer, que está internada en grave estado. Justo en el fin de semana en el que, en Mar del Plata, miles de mujeres se reunieron para pedir que la multitudinaria manifestación de junio bajo el lema “Ni una menos” no se convierta en una cáscara vacía.
El 6 de este mes Sandra Costantopulos fue asesinada en Mar del Plata; al día siguiente, Daiana Rodríguez fue baleada en Carmen de Areco; ese mismo miércoles, en San Carlos de Bariloche, murió asfixiada María de la Cruz, y en Mendoza hallaron muerta a Marlene López. Silvina Barba falleció el viernes en Salta y buscan a su esposo por el crimen; horas después, Rosario Salinas murió acuchillada por su ex pareja, en Mar del Plata; también allí, Claudia Sposetti perdió la vida, degollada; anteanoche apresaron a su ex pareja. Y el sábado a la mañana, en Pergamino, fue asesinada a puñaladas María Díaz; su novio terminó preso.
Ayer, en Azul, un hombre disparó contra su ex esposa, que quedó internada, y contra su hijo, que murió. La Casa del Encuentro, ONG que se dedica desde hace años a hacer visible esta dramática problemática de violencia de género, considera ese asesinato como femicidio vinculado.
Tras el crimen en Ramos Mejía
Anteayer, había acaparado el foco de atención el asesinato de Julieta Mena en Ramos Mejía. Por el crimen ayer fue detenido su novio, Marcos Mansilla. Tras permanecer prófugo un día, apareció en la casa de unos familiares en González Catán, La Matanza.
Su propia tía fue quien avisó a la policía. Él tenía hematomas y rasguños en el cuerpo. Según un testigo que escuchó la pelea que Mansilla y Mena tuvieron la madrugada del crimen, la víctima le rogaba que dejara de pegarle. Cuando ella ya no reaccionó, el golpeador le dijo “no me hagas esto”, relató.
“Quiero que vaya preso, que sufra”, decía ayer Marcela Morera mientras velaba a Julieta, su hija.
A las 8 de ayer Isabel Frutos miró hacia el portón de entrada de su casa y quedó paralizada. Allí estaba su sobrino Marcos. “¿Qué hiciste? ¿Por qué?”, le preguntó. “Primero me dijo que no había sido, pero luego dijo que se iba «a comer muchos años» [una eventual condena] y que necesitaba un abogado”, relató la mujer a LA NACION. “Por más que me doliera, llamamos a la policía”, dijo.
Mansilla era buscado desde anteayer a la mañana, cuando fue descubierto el cuerpo sin vida de Julieta. Fuentes policiales informaron a LA NACION que no ofreció resistencia y que quedó a disposición del fiscal de homicidios Adrián Arribas, que hoy le tomará declaración.
Mauro, el cuñado de Julieta que vive justo al lado de donde residía la víctima, oyó aquella madrugada gritos que provenían de la vivienda contigua. Golpeó la pared para que se detuvieran los ruidos, que despertarían a su bebe, pero del otro lado sólo recibió una amenaza.
“Mansilla me gritó «¿Qué golpeas la pared de mi casa? Te voy a matar, vos no sabes quién soy». Yo la escuchaba llorar a Julieta y fue muy desgarrador oír cómo le pedía por favor que le dejara de pegar”, contó el testigo.
Después de un rato, Mauro escuchó que el hombre lloraba. “Me levanté de la cama, me acerqué a la pared y él decía: «Juli, por favor despertate, no me hagas esto». Desperté a mi mujer y le dije que llamara a Marcela [la madre de Julieta] porque había pasado algo grave.”
Alrededor de las 5, Celia Frutos, otra tía de Mansilla, recibió una llamada desesperada de Marcela. No sabía qué ocurría con su hija. “Como vivo cerca fui hasta allá. Salté el muro y abrí la puerta interna con un palito. Detrás de mí pasó su padrastro. Había mucho desorden. Caminé unos pasos y la vi a Julieta, tirada boca arriba con los brazos como en signo de defensa, cubriéndose la cara. Estaba morada y su rostro tenía muchos golpes”, recordó la mujer a LA NACION. En la casa no había nadie más.
La autopsia reveló que por la paliza sufrida estallaron el hígado y el riñón de la víctima, que murió desangrada. Además, tenía marcas en los brazos, asociadas con movimientos para defenderse. “Es una bestia, la desfiguró”, dijo la madre de Julieta, mientras los restos eran velados a cajón cerrado. Sentenció: “Ahora quiero que vaya preso, que sufra”.
Todos sabían que la relación entre los novios era muy conflictiva. Con frecuencia había discusiones. Silvina, tía de Julieta, afirmó que los celos dominaban a Mansilla. “Le revisaba el teléfono y contestaba sus mensajes”, dijo la mujer.
Valeria, la hermana de la víctima, suspiró: “Ella estaba muy enamorada. Vivía para él. Hasta su suegra le decía que no le convenía seguir al lado de Marcos, pero no entendía razones. Él la manipulaba”.
Los últimos casos registrados
El miércoles 7 de este mes un hombre quedó detenido en San Carlos de Bariloche tras confesar que había estrangulado a su amiga María de la Cruz, de 47 años
El viernes 9, Silvina Barba, de 23 años, fue asesinada por su esposo delante de sus hijos. Ocurrió en la ciudad salteña de Tartagal
El sábado 10 fue asesinada de 11 cuchilladas Rosario Salinas, de 38. Vivía en Mar del Plata y sus hijos presenciaron el homicidio
Ese día, también en Mar del Plata, fue hallada degollada Claudia Sposetti, de 47. Estaba a bordo de su rodado y no le habían robado nada. Fue detenida su ex pareja
En Pergamino, María Díaz, de 35 años, murió apuñalada. Su novio fue detenido como sospechoso del ataque, tras contar que habían discutido
Anteayer a la madrugada, en Ramos Mejía, Julieta Mena, de 22 años, murió tras ser brutalmente golpeada. Su novio fue detenido ayer
Del editor: cómo sigue.Tras los ecos del #NiUnaMenos, los casos de femicidio suman más y más. No es sólo el Estado: la sociedad también debe ayudar y prevenir