La higiene urbana

CIUDAD

22/10/2015 La Prensa

Desde hace tiempo, la búsqueda de soluciones para mejorar la higiene urbana fracase ante las políticas ineficientes y la falta de compromiso por parte de la comunidad.
Hubo un tiempo en que la Ciudad de Buenos Aires era conocida como una de las más limpias del mundo. Ya nadie se atrevería a postular a la urbe porteña para semejante lauro. Desde hace años el sistema de recolección de residuos tiene serias deficiencias que subsisten a lo largo de diferentes gobiernos, primero los designados por el Ejecutivo Nacional, y luego con los elegidos por los ciudadanos. A los problemas de recolección se agregan las malas prácticas de los vecinos y comerciantes, que dejan depositados los residuos a cualquier hora. De hecho, en la medida en que esta costumbre se mantenga, la suciedad persistirá aún con una recolección frecuente. Parte de la responsabilidad de esta situación es del sistema vigente, que no dispone adecuadamente de contenedores para depósitos fuera de hora, y de las autoridades, que no ejercen los controles y aplican las penalidades correspondientes a quienes violan las disposiciones sobre la materia. El cuadro se agravó, finalmente, con la búsqueda de material reciclable o comida, lo cual exige apura la implementación de sistemas de separación de residuos y campañas de educación, hasta ahora insuficiente. Mejorar la limpieza de la Ciudad es importante tanto para sus vecinos como para la promoción turística, porque a nadie le gusta pasear por las veredas de una metrópolis esquivando desperdicios. Los reclamos formulados por los vecinos de diversos barrios, referidos a la irregularidad con que desde hace meses se presta el servicio de recolección de residuos, replantean la necesidad de que las empresas responsables perfeccionen su funcionamiento y dispongan de diagramas más integrales, de modo de reducir al mínimo las irregularidades que los frentistas denuncian en la prestación.