El maltrato infantil

DERECHO DEL NIÑO

30/11/2015 La Prensa

La celebración reciente del Día de los Derechos del Niño, se produjo en un escenario cotidiano donde se advierte un grave deterioro en la defensa de este vulnerable segmento.
Recientemente se conmemoró el Día Universal de los Derechos del Niño, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas cuando su Asamblea General aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959, y en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño. Esta se ha convertido en un hito en la lucha por la protección y reconocimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes de todo el mundo, sentando las bases para el establecimiento de una ciudadanía plena.
Sin embargo, su vigencia en nuestro país se encuentra amenazada por el desconocimiento constante de la misma que puede advertirse en acciones cotidianas que ubican a los niños y adolescentes, en el centro de escenarios violentos. Hace pocos días se dio a conocer un penoso dato provisto por la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia de la provincia de Buenos Aires refiriendo que en el curso de un año, en esa jurisdicción se registraron 9.800 denuncias por maltrato y violencia contra menores de ambos sexos en el seno de sus familias, lo que supone aproximadamente un delito de esa naturaleza por hora. En 1992, el Congreso de los Derechos de la Familia, celebrado en El Salvador, definió la violencia de carácter doméstico como “cualquier acción u omisión, directa o indirecta, mediante la cual se causa sufrimiento físico, psíquico, sexual o moral a cualquier miembro del grupo familiar”. Debe agregarse que se trata de una forma de abuso fundada en una relación desigual de poder, que permite a uno o más de sus miembros, dañar física y psíquicamente a un familiar menor y más débil. Esa agresión no sólo causa dolor, sino también vergüenza y sentimientos de culpa en el agredido. El maltrato y la violencia son conductas delictivas cuyos efectos se prolongan en la vida de la víctima, a menos que se superen mediante un tratamiento adecuado. Ocurre, sin embargo, que quien es maltratado, a menudo no denuncia esa acción, aunque pueda hacerlo, sea por temor o por no sentirse humillado. Ese comportamiento demora toda respuesta reparadora para la víctima, y explica la necesidad de una temprana denuncia y de destacar que lo positivo y deseable, es promover acciones preventivas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que en el mundo, el número de niñas maltratadas alcanza los 153 millones, cifra que prácticamente duplica la cantidad de varones sometidos a laviolencia familiar. Esa información pone de relieve la justa demanda de una protección coordinada de los menores, tarea en la que pueden cooperar vecinos y educadores si perciben signos que les hacen sospechar fundadamente que algunos chicos reciben malos tratos o sufren violencias que luego podrán corroborar médicos, policías y miembros de la Justicia en acción integrada para aplicar las sanciones que correspondan. Esa actividad preventiva, iniciada de manera incidental por personas que están en contacto con chicos, se apoya en la observación de las conductas que los menores manifiestan. El maltrato, la violencia y los abusos se revelan en actos punibles de diverso carácter, uno de ellos particularmente grave, es el abuso sexual. Esta dolorosa problemática, que suele presentarse en la intimidad de la vida doméstica, reclama vigilia y cuidado, porque están en juego la salud y la vida moral de niños y adolescentes.