El bienestar de los animales, eje de nuevas críticas al plan para el ex Zoo

MALTRATO ANIMAL

07/12/2017 – Clarín 

Quieren concesionarlo. Pero aún viven allí 963 ejemplares. “No pueden ser objetos decorativos”, advierten desde ONGs. 

Silvia Gómez

Con algunas definiciones, sin muchas precisiones y cargada de polémicas, el Gobierno porteño impulsa una nueva transformación en el ex Zoo, que ahora se encuentra cerrado y se llama Ecoparque. Pretende entregar en concesión, durante 30 años, 21 edificios o recintos catalogados como Patrimonio Histórico Nacional.

El proyecto ya está en la Legislatura y pasó airoso las comisiones de Presupuesto y Protección y Uso del Espacio Público, presididas por oficialistas; y espera en gateras para “bajar” al recinto y convertirse en ley.

Se trata de una ley de doble lectura y audiencia pública. Necesita 40 votos para ser aprobada. Y aunque la Ciudad la impulsa como bandera para lograr una gestión eficiente del lugar, el proyecto tiene muchos detractores.

De hecho, doce organizaciones conservacionistas y veterinarias formaron una coalición para visibilizar las dudas que genera el proyecto y advertir sobre los riesgos de transformar ese sitio “en un negocio inmobiliario y gastronómico”.

Para todos ellos, la principal preocupación es el bienestar animal. “La colección de animales que permanezcan en el parque no pueden pasar a ser un objeto decorativo de un restaurante o un café. Tienen que estar vinculados de una manera respetuosa con la conservación y con la educación ambiental. Se supone que sobre la base de los animales que no puedan ser trasladados se realizará el diseño de un paseo que los respete”, le dijo a Clarín Francisco Erize, ex director de Parques Nacionales e integrante de la organización Aves Argentinas, con 100 años de historia.

“Existe una ley que habla de transformar al Zoo en un Ecoparque. El corazón de esa ley es la búsqueda del bienestar animal y, entre otras cosas, lograr las mejores condiciones para derivar a aquellos animales que puedan serlo; por supuesto, son muy pocos los destinos posibles y tienen pocas probabilidades de supervivencia en estado silvestre. Los esfuerzos deben estar puestos en esto y no en la concesión de espacios cuando aún no se resolvió el traslado”, remarcó.

La coalición de organizaciones está integrada por las fundaciones Temaikèn, Ambiente y Recursos Naturales, Vida Silvestre, de Historia Natural, Hábitat y Desarrollo, Biodiversidad Argentina; y los organismos que reúnen a médicos veterinarios.

En el ex zoológicoquedan 963 ejemplares de distintas especies, ya que 359 fueron derivados, según las últimas cifras oficiales disponibles.

Además, la preocupación en torno al patrimonio también es un eje de las polémicas. De hecho, en estos días han sucedido una serie de renuncias a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos que fueron vinculadas con el proyecto del Ejecutivo porteño en torno al ex Zoo, entre otros.

Es que el texto de la ley genera mucha incertidumbre. Por ejemplo, dice que se autorizarán “propuestas educativas, recreativas y de concientización en materia de conservación y preservación del ambiente” y también “servicios y propuestas complementarias que mejoren la experiencia del visitante”.

¿Cuáles serán esos servicios? Tanto la oposición en la Legislatura como los conservacionistas entienden que serán locales gastronómicos.

Una cuestión que desde el Ministerio de Modernización -a cargo de la administración del zoológico- no negaron.

Los ambientalistas entienden que, así como está, la ley es un “cheque en blanco” y que podrían recurrir a la Justicia para pedir un recurso de amparo.

Sin embargo, en la Ciudad aseguraron que la concesión es la única opción para recuperar y mantener el paseo de 17 hectáreas: “Debido a la magnitud y complejidad de ciertas obras de restauración, se necesita realizar concesiones de largo plazo que justifiquen la inversión. Así se busca que el proyecto de transformación pueda financiarse a través de articulaciones público-privadas”.

Según la Constitución porteña, la Legislatura debe aprobar toda concesión, permiso de uso o constitución de cualquier derecho sobre inmuebles del dominio público de la Ciudad que supere los cinco años.

El lugar. Antes del cierre este año. Además de los animales, hay edificaciones que son Patrimonio Histórico.