AIRBNB: ¿REVOLUCIÓN A FAVOR DEL CONSUMIDOR 0 ACTIVIDAD ILEGAL? 

EVASIÓN DE IMPUESTOS

31/01/2018 La Nación 

La “economía colaborativa” llega al turismo de la mano de Airbnb y disputa el rol del sector hotelero.

En Argentina hay 22.000 unidades de alojamiento ofrecidas en esa plataforma.
Airbnb es una plataforma de Internet mediante la cual cualquier persona con una cuenta en el sitio puede alquilar su propiedad a usuarios del mundo. Fue fundada por Brian Chesky y Joe Gebbia con el objetivo de llegar a fin de mes alquilando un colchón en su departamento compartido.
Actualmente, la empresa es uno de los principales exponentes de la denominada sharing economy, o economía colaborativa, sistema mediante el cual es posible generar un ingreso a partir de bienes subutilizados ofrecidos como servicios, a partir de un intercambio peer-to-peer. Este nuevo tipo de consumo se impone como una alternativa viable gracias a Internet, pero trae consigo una dicotomía que se repite en diferentes sectores: la disputa entre Airbnb y la industria hotelera no difiere de aquella entre Uber y taxis.

La empresa, presente en 191 países, destaca entre sus impactos positivos el fomento del turismo en zonas no tradicionales y la atracción de turistas que permanecen más tiempo y gastan más en comparación con el turista típico. Por otro lado, resalta la posibilidad de generar una ganancia medíante el alquiler del propio hogar. Los críticos de la plataforma argumentan que no es la aliada de la clase media que aparenta ser, sino que atenta contra los hogares de menores ingresos: con el aumento de los alquileres de corto plazo dirigidos a turistas, se produce la turistificación de zonas originalmente residenciales, que conduce a un proceso de gentrificación y desplazamiento de inquilinos residentes. A su vez, las críticas hacia la economía colaborativa apuntan a la falta de regulación y la competencia desleal consecuente.

HOTELES VS. AIRBNB» Airbnb presenta una serie de prerrogativas con los hoteles: no solo implica costos más bajos gracias a la evasión de impuestos, sino que requiere una menor mano de obra debido a la naturaleza de sus servicios. Según un estudio de la Universidad de Boston, por cada 1% del crecimiento del listado de propiedades de la empresa, la ganancia de los hoteles disminuye en un 0,05%: el auge de Airbnb es, efectivamente, a costa de la industria hotelera. Los hoteles pequeños y med ianos en aquellas zonas donde Airbnb tiene gran presencia son los que presentan mayor vulnerabilidad.
En 2016 aumentó en un 139% la cantidad de argentinos que utilizaron Airbnb para viajar, y en un 95% la de los turistas extranjeros que se hospedaron en Argentina mediante esa plataforma.
La oferta de alojamientos del país en el sitio web supera las 22.000 unidades.
La emergencia de Airbnb trae consigo ciertos interrogantes.
Uno de los principales atractivos de la empresa reside en la sensación de inmersión, a diferencia de la artificialidad del hotel, y la posibilidad de planear un viaje sin intermediarios, pero ¿es posible alcanzar una gran escala sin profesionalizar? Muchas ciudades turísticas endurecieron su postura mediante leyes que restringen la estadía en propiedades no registradas: ¿Airbnb debería atenerse a la ley, o la ley debería adaptarse al cambio? Y, más importante, ¿cuán revolucionaria es la sharing economy realmente?

LOS CENTROS TURÍSTICOS CONTRA AIRBNB

Desde 2016, en Nueva York es ¡legal alquilar un departamento residencial por menos de 30 días. La ciudad de Berlín prohibió el alquiler a turistas de departamentos enteros a través de Airbnb. En París, Londres y Ámsterdam se implemento un máximo de días. Se siguen sumando ciudades turísticas al frente contra Airbnb.