La plaza que lograron los vecinos sumará espacios verdes y un jardín de infantes

ESPACIO PÚBLICO

09/02/2018 Clarín

En Balvanera
La Ciudad llamó a licitación para renovar la manzana de Jujuy, Belgrano, Catamarca y Moreno. La gente del barrio consiguió una ley para armar el espacio público tras resistir la construcción de un microestadio.

Verde y pública. Por la lucha vecinal, el proceso para el inicio de las obras de la “Manzana 66” ya está en marcha. Foto: Germán García Adrasti

Silvina Alonso
La lucha parece estar llegando a su fin y los vecinos del barrio de Balvanera están ansiosos. La plaza pública por la que bregaron tantos años, en contra de la construcción de un estadio para 18.000 personas primero, y de un emprendimiento inmobiliario después, comenzará a materializarse en unos dos meses y estaría terminada a fin de este año o principios del próximo.
Los vecinos fueron quienes impulsaron el proyecto. Foto: Germán García Adrasti.
El Ministerio de Desarrollo Urbano convocó para el 26 de febrero a la licitación pública para las empresas interesadas en realizar las obras del espacio recreativo y el jardín de infantes que se construirán en el predio comprendido por las calles Jujuy, Belgrano, Catamarca y Moreno, y que tendrán que estar concluidas en el plazo de diez meses, según la resolución 9 publicada en el Boletín Oficial porteño.

El proyecto “Manzana 66”, como se hizo conocido, tiene un presupuesto oficial de casi 59,4 millones de pesos y fue tomando forma a partir de las conversaciones entre los profesionales de Antropología Urbana y los vecinos que peleaban por revertir el déficit de espacios verdes que tiene la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), una de las más desfavorecidas de la Ciudad.

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La nueva plaza incluirá áreas de estar con bancos de descanso y mesitas de pic-nic, postas aeróbicas, mesas de ping pong, juegos inclusivos, transitabilidad para sillas de ruedas y un sendero especial con arbustos, árboles y plantas aromáticas para atraer aves y mariposas. La escuela de nivel inicial tendrá una capacidad promedio de 400 alumnos y también incluiría un salón de usos múltiples, con acceso independiente, para que los fines de semana se puedan hacer festivales y encuentros barriales.

“Va a ser muy linda y por suerte pudimos participar en el diseño. La plaza está dedicada a los adultos mayores y a personas con discapacidad. En los alrededores tenemos muchos hospitales, una biblioteca para ciegos… Balvanera estaba muy abandonada, se sentía la carencia de espacios verdes”, dice Alberto Aguilera, uno de los referentes de los vecinos que impulsaron el proyecto.

El espacio también tendrá su toque artístico, con la intervención del reconocido plástico Pablo Siquier, y está previsto que seensanchen las veredas y se redistribuyan las paradas de las líneas de colectivos que pasan por las calles Jujuy y Catamarca.

La obra podría estar terminada para fin de año o principio del que viene. Foto: Pedro Lázaro
Por ahora la manzana que fue eje de la lucha vecinal sigue adelante con su espacio deportivo que funciona en el lugar desde que se cayó el proyecto del estadio para 18.000 personas y se montaron allí once canchas de fútbol de césped sintético, que están abiertas de 9 a 24 cada día. ¿La mudanza? “Puede ser de un momento para otro, pero todavía no sabemos cuándo”, se limita a decir uno de los encargados del lugar.

En realidad, la construcción del nuevo espacio verde viene un poco retrasado porque depende de la preparación del predio de San Isidro Labrador 1802, en Saavedra, donde funcionó una terminal de colectivos, y que el dueño del terreno de Balvanera recibirá a modo de permuta, tras la sanción por parte de la Legislatura porteña de la ley 5.800 en abril del año pasado. Allí ya arrancaron los trabajos de acondicionamiento, aclararon desde el Ministerio de Desarrollo Urbano porteño.

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“Calculo que en uno o dos meses empiezan las obras. Nos dijeron que estarán terminadas para fin de año o principio del año que viene. Los vecinos vamos a tener un doble festejo: cuando cierren las canchas de fútbol, porque molesta la luz intensa y el griterío, y luego el más importante cuando se inauguren la plaza y la escuela”, anticipa Aguilera.

Tirso Brizuela, un venezolano que atiende el kiosko que está sobre Moreno casi esquina Catamarca, se entusiasma con el cambio del paisaje que visualizará desde su local. Hoy sólo ve paredones semidestruidos y veredas bastantes rotas: “Va a ser un mejor ambiente, una mejor vista. Va a ser lindo con el movimiento de las familias en las tardes y las actividades de los fines de semana”, imagina.

Más cauto se muestra Andy Forino porque todavía espera saber qué pasará con su tienda de libros, discos, coleccionables y objetos antiguos que tiene sobre avenida Belgrano cuando comiencen las obras del nuevo espacio verde. “Me interesa que se levante el barrio”, asegura y cuenta que tiene en mente muchasideas culturales para proponerle a las autoridades para desarrollar en el lugar, mientras muestra el mural que gestionó con el actual dueño de la manzana 66 en una porción del actual paredón.

Aún gris, poco atractiva y hasta insegura para los transeúntes nocturnos, la manzana 66 espera pronto la llegada de las grúasque indiquen que el barrio comenzará a dejar atrás su vieja fisonomía para ganar en calidad ambiental.