Ciberdelitos: consejos de expertos para que los padres puedan proteger a sus hijos

PORNOGRAFÍA INFANTIL – GROOMING

16/04/2018 – La Nación 

Una jornada organizada por un centro especializado de la Ciudad convocó a más de 500 personas; el foco estuvo puesto en el bullying, el groomingy el sexting, entre otras amenazas en las redes sociales.

Vanesa Listek

Ciberbullyinggrooming, sexting, malware, phishing… Palabras que hasta hace no mucho estaban completamente lejos del radar de los adultos y que en los últimos tiempos, a fuerza de hechos trágicos y abyectos de los que los menores y las mujeres son víctimas mayoritarias, se convirtieron en objeto de creciente atención. Para informar y alertar sobre las formas del ciberdelito, sus riesgos y los medios posibles de prevención, el Centro de Ciberseguridad (BA-Csirt) de la Ciudad convocó a cientos de padres y docentes, además de especialistas de la industria, el Estado y las fuerzas de seguridad a su primera jornada de ciberseguridad ciudadana.
¿Cuántos niños son víctimas de acoso cibernético? ¿Es verdad que Snapchat es el sitio número uno en cuanto a la trata de personas? Estas son solo algunas de las dudas colectivas más habituales que surgen en este tipo de eventos, y el de BA-Csirt no fue la excepción. El jueves pasado, más de 500 padres, docentes y vecinos participaron del evento en el auditorio del Polo Tecnológico.
Varios paneles de expertos les dedicaron mucho tiempo al tratamiento de los delitos de
groomingpornografía infantil y
ciberbullying, que se agudizaron en los últimos tiempos y cuyas víctimas pueden quedar “silenciadas” por miedo o por vergüenza. Se explicó que, por eso, cuando en el ciberespacio se amplía el terreno para la proliferación de estos crímenes, los adultos responsables deben estar atentos a cualquier cambio en la actitud del menor que delate una vivencia traumática en el mundo digital, que luego puede migrar al mundo real.
Mucho se puede hacer desde el hogar, enfatizaron los especialistas en la jornada: cómo usar redes seguras, hablar con los hijos sobre los riesgos digitales, tapar las
webcams cuando no se usan los dispositivos -para evitar el llamado
camfecting-, identificar archivos peligrosos, conocer el mundo digital donde “viven” los menores y hacer la denuncia si ocurre algo malo. Además recordaron que es clave resguardar las evidencias digitales ante cualquier violación de la ciberseguridad.
Es difícil para un usuario saber si está frente a un delito informático y más aún denunciar un hecho de índole privada. En tanto se calcula que más del 50% de los padres no sabe qué es el
grooming (entre otros delitos cibernéticos), los expertos sugieren visitar la página del material didáctico de BA-Csirt (
https://www.ba-csirt.gob.ar/index.php?u=material-didactico), donde se publican guías y material especialmente diseñado para aprender a implementar buenos hábitos en relación con el uso de Internet.
Durante el segundo panel, y mientras se discutían los peligros del
sexting, un concurrente preguntó: “¿Por qué debería denunciar un comportamiento consensuado entre adultos donde se envían imágenes explícitas sexuales?” Ante la duda, la especialista de la Policía de la Ciudad María José Asencio aclaró que el problema surge cuando se incluye a menores y esas imágenes se hacen públicas. En esos casos, al menor no se lo puede considerar culpable del delito de publicación de pornografía infantil, pero los padres deben poder advertirles sobre los riesgos de enviar
sexts, que sepan que una vez que mandan videos o imágenes pierden el control de quiénes los ven.
Asencio enfatizó que los padres deben ser proactivos en vez de reactivos cuando hablan con sus hijos sobre la seguridad digital.
Para Carolina Barone, la directora de Políticas de Género del Ministerio de Seguridad de la Nación y una de las panelistas, es imposible hoy pensar en el crimen sin Internet. “Muchas veces el mundo virtual es el ámbito de captación para cometer delitos como la trata de personas, el abuso sexual de menores y femicidios, porque sabemos que hay millones de dólares de fondo”, sostuvo. Agregó que la Argentina está entre los 10 primeros puestos del ranking en pornografía infantil, una industria que factura 250 millones de dólares en todo el mundo.
Barone explicó que con un aumento del 300% en denuncias por ciberdelitos, donde el 85% corresponde a tenencia de pornografía infantil y
grooming, pensar estos delitos con la perspectiva de género es importante, y más cuando las poblaciones más vulnerables son mujeres y niños. Además, un 47% de los menores tiene perfiles en redes sociales, lo que abre un abanico de posibles peligros relacionados con abusos de niños y adolescentes en redes.
Sin fronteras
“Hoy el ciberriesgo ya no se trata solamente de criminales individuales que vulneran un sistema informático, sino que existe un crimen organizado que está generando miles de millones de dólares estafando a empresas y extorsionando a personas”, dijo Adrián Acosta, oficial local de Crímenes Digitales de Interpol, durante uno de los primeros paneles de la jornada.
Según Acosta, en el 99% de los casos de cibercrimen habrá un componente transnacional. Por eso consideró que el desafío es armonizar la legislación en toda América Latina. “También debemos incorporar la figura del agente encubierto a nuestras fuerzas, ya que es muy necesaria para investigar estos crímenes. Por ejemplo, necesitamos infiltrarnos dentro de grupos de personas que intercambian imágenes de pornografía infantil para investigar su alcance y procedencia”, sugirió.
El especialista de ciberseguridad de la Policía de la Ciudad Ezequiel Sallis agregó que en la actualidad, todo lo que es distribución de pornografía infantil migró a grupos cerrados de Telegram y WhatsApp: “Estas son comunicaciones que van cifradas de extremo a extremo, por lo tanto, la información no queda en el canal de comunicación, ya que cuando el tráfico va cifrado, por más que exista cooperación internacional, los proveedores como WhatsApp no podrían nunca brindar el contenido de la comunicación pues no lo tienen”.
Durante el evento, la mayoría de los expertos resaltó que ante la amenaza de un
malware, como los
ransomware -o secuestro de plataformas o información-, los usuarios no deben pagar los rescates con bitcoins u otra criptomoneda.
Ransomware como Bad Rabbit o Wanna Cry encriptan los contenidos de los equipos afectados y piden un rescate desde 0,05 bitcoins -405 dólares, al cambio actual- hasta cifras altísimas. El problema es que todo este dinero puede terminar en manos de células terroristas, grupos de trata de personas o del narcotráfico transnacional.