Bullying: a largo plazo los acosadores también sufren las consecuencias

BULLYING

11/06/2018 – TN.com.ar 

Un estudio descubrió el impacto en aspectos laborales e interpersonales.
El bullying o acoso escolar es uno de los grandes problemas de la adolescencia. Son ampliamente conocidos los inconvenientes que trae para un niño ser el blanco de burlas y maltrato. Sin embargo, un estudio decidió seguir la vida de más de 1400 personas para ver cuál era el impacto en la adultez. Y la sorpresa que se llevaron fue que los acosadores también sufren las consecuencias de su comportamiento durante su juventud.Investigadores de la Universidad de Warwick (Inglaterra) y de la Universidad de Duke (Estados Unidos) comenzaron el trabajo en 1993. Seleccionaron 1400 niños de entre 9 y 13 años de edad y evaluaron su salud cada año hasta los dieciséis. Luego, los monitorearon a los 19, a los 21, 24 y 26 años. Además, entrevistaron a los padres de esos niños, para ver si consideraban que sus hijos habían estado involucrados en prácticas de bullying, ya sea como víctimas o como acosadores.En líneas generales, encontraron que todos aquellos que habían estado involucrados en el acoso (independientemente del lado donde se colocasen) tuvieron un destino peor que el promedio para quienes se mantuvieron ajenos. Además, tanto los perpetradores como las víctimas de bullying eran seis veces más propensos a padecer un desorden psiquiátrico.Los autores del trabajo publicado en Psycological Science dividieron al grupo en tres: las víctimas, los acosadores-víctimas y los acosadores puros, y los hallazgos son más que interesantes.Con acosadores puros, los especialistas se refirieron a las personas que solo habían tomado este rol durante su adolescencia. Y hallaron que, al crecer, tenían una tendencia mayor a ser despedidos, estar en una relación violenta y tener comportamientos riesgosos o ilegales, como alcoholizarse, consumir drogas, pelear, mentir o tener parejas inestables.Sin embargo, en términos económicos y de salud, tenían un mejor desempeño que las víctimas de bullying o los que ocuparon ambos roles. Sus habilidades sociales también eran mejores, dado que el comportamiento agresivo y manipulador era visto como una desviación, y no como un reflejo de un problema emocional.De acuerdo al estudio, quienes ocuparon este rol se llevaron la peor parte. En la investigación se los describe como con una baja autoestima y un bajo entendimiento de los signos sociales”. Los chicos así catalogados se convirtieron en adultos con una tendencia seis veces mayor de desarrollar una enfermedad severa, fumar con regularidad y desarrollar un desorden psiquiátrico. Para sus 20 años, estas personas podían tender a ser obesos, haber dejado la escuela, cambiar de trabajo con frecuencia y no tener amistades.Por su parte, los chicos que habían sufrido el acoso sin convertirse en acosadores tenían probabilidades de tener problemas mentales y enfermedades severas. Sin embargo, comparados con los acosadores-víctimas, tenían más posibilidades de tener éxito en el aspecto académico e interpersonal.El valor de la investigación radica en el seguimiento de los casos para evaluar su impacto en la edad adulta. El autor principal del estudio declaró ante medios ingleses que no podemos continuar desestimando el acoso escolar como inofensivo, casi inevitable y parte de un grupo en crecimiento. Necesitamos cambiar la mentalidad y reconocerlo como un problema serio, tanto para los individuos como para la sociedad en su conjunto. Los efectos son duraderos y significativos.