El profesor del Pellegrini que trató de «feminazi» a una alumna deberá hacer un taller de género

HOSTIGAMIENTO

26/02/2019 – TN – Mención Ministerio Público Fiscal.

Renato Ristori fue denunciado por hostigamiento agravado.

Tras presentar un descargo en la Justicia, suspendieron el juicio a prueba. «Yo terminé siendo víctima de todo esto», aseguró el docente ante la fiscal.

El profesor Renato Ristori, que daba clases de biología en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, había sido denunciado por «hostigamiento agravado» después de haber publicado un meme con la cara de una alumna en el que la atacaba con expresiones sexuales agresivas y la trataba de «feminazi». Este martes, la Justicia suspendió el juicio a prueba y dispuso que el docente realice tres días de trabajo comunitario y presencie un taller de género.

El escándalo se inició en enero, cuando el profesor publicó en su cuenta personal de Facebook una imagen armada con la cara de una alumna, que fue presidenta del Centro de Estudiantes. En la secuencia de fotos, en donde aparecen personajes de Los Simpson, le atribuyen a la adolescente un juego de palabras para burlarse del lenguaje inclusivo, donde se usa la frase «Me mete el pene de repente». El acusado, además, escribió en su posteo: «Basta de feminazis».

A raíz de esto, la familia de la joven lo denunció ante el Ministerio Público Fiscal por hostigamiento. En la misma sintonía, la comunidad educativa del Pellegrini acompañó su reclamo y presentó un petitorio ante el rector de la institución para que suspendieran al docente, medida que el colegio aceptó: Ristori quedó suspendido a partir de las mesas de exámenes de febrero y, mientras tanto, el Departamento Legal de la escuela elabora un sumario administrativo.

El profesor de Biología entregó este martes, junto a su abogado Cristian Aníbal Saragusti, un descargo por escrito ante la Justicia. En su defensa, el docente planteó que su celular (un Motorola modelo 2009) tenía una pantalla muy pequeña y de baja resolución. Y que por estos motivos no había distinguido a la alumna. En varias entrevistas con los medios, aseguró que no tenía ningún problema con la adolescente y que la consideraba una «persona de diez».

Otro de los argumentos para desligarse del asunto fue que él no había creado el meme, como planteaban los denunciantes, sino que tenían evidencias concretas de que lo había editado un joven del sur del país, que lo había compartido en las redes antes que él.

El último punto era un pedido de disculpas, una cuestión obligatoria en este tipo de casos para no pagar el resarcimiento económico. A su vez, el abogado de Ristori incluyó un peritaje psicológico, en donde quedó detallado que a pesar de que el profesor actúa de manera «impulsiva, no es violento».

Con todas estas pruebas sobre la mesa, la fiscal a cargo del caso suspendió el juicio a prueba y descartó la posibilidad de una multa económica. Sin embargo, el profesor deberá cumplir con los días impuestos de «trabajo de utilidad pública» y la asistencia del taller de género y cultura.

Después de estar en el ojo de la tormenta, tanto judicial como mediática, Ristori expresó: «Yo terminé siendo víctima de todo esto». Y su abogado agregó que había sufrido daños psicológicos por la exposición que tuvo la causa.

Por su parte, la comunidad educativa del Pellegrini aseguró que la actitud de este docente no había sido aleatoria y que ya habían advertido a las autoridades sobre su conducta inapropiada en otros momentos.

En el escrito que le presentaron al rector del colegio, con 800 firmas, recordaron que había sido denunciado por sus dichos discriminatorios en clase. Desde ataques hacia las chicas que sufren bulimia y anorexia hasta agresiones contra estudiantes con sobrepeso. «Hay gordos y personas», sería una de las tantas frases que dijo en el aula. En la misma línea, una madre había recalcado que en otras tres cartas, dirigidas a los directivos de la escuela, señalaron que Ristori tenía actitudes misóginas mientras ensañaba su materia y que hasta le había sacado fotos a una de las alumnas sin su permiso.