Usaban una relojería como fachada para vender anabólicos 

ANABÓLICOS

17/04/2019 La Nación – Mención Ministerio Público porteño, Matías Michienzi, funcionario judicial a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (Ufema).

Por: Gabriel Di Nicola 
Al hombre le llamó la atención que su hijo comprara anabólicos y suplementos dietarios en una relojería de Villa Pueyrredón. No era algo normal. Preocupado, hizo una denuncia anónima en la línea gratuita del Ministerio Público porteño. Y comenzó así una investigación que casi un mes después permitió la clausura del comercio donde se vendían ilegalmente productos naturales y el allanamiento al depósito donde se elaboraban.
La relojería y joyería usada como pantalla para la venta de anabólicos, en General Artigas al 4700, en Villa Pueyrredón, fue clausurada, según informaron a LA NACION fuentes policiales y judiciales. También fue clausurado un inmueble que hacía las veces de laboratorio y depósito en Nueva Pompeya.
“Se logró brindar una rápida respuesta al padre que formuló la denuncia, mérito de la jueza en lo penalcontravencional y de faltas Susana Parada por haber entendido la hipótesis del caso, dado que es muy importante sacar de circulación a establecimientos que bajo la pantalla de una actividad lícita ponen en riesgo a la salud pública”, sostuvo en un comunicado de prensa Matías Michienzi, funcionario judicial a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (Ufema).
La denuncia ingresó en el 0800 del Ministerio Público el 21 de marzo pasado. Una vez a cargo de la investigación, la Ufema le dio intervención a la División Delitos contra la Salud y la Seguridad Personal de la Policía de la Ciudad, a cargo del comisario Guillermo Taddeo. “Estaba claro que la relojería y joyería era una pantalla para vender los anabólicos. A poco de comenzar la investigación, se descubrió la maniobra que se hacía en el local de Villa Pueyrredón. Los clientes ingresaban con las manos vacías y salían del comercio con bolsas llenas de mercadería”, sostuvo un detective judicial que participó de la pesquisa.
Según fuentes de la Policía de la Ciudad, en la parte posterior de la relojería y joyería funcionaba una especie de laboratorio donde se fabricaban los anabólicos que eran vendidos a los jóvenes que visitaban el comercio y a clientes que compraban los productos por medio de redes sociales o páginas de internet.
Los detectives policiales lograron determinar que parte de la mercadería que se comercializaba desde la fachada de la relojería y joyería provenía de un laboratorio en Agustín de Vedia al 3100, en Nueva Pompeya.
“Ambos allanamientos se hicieron con la colaboración de personal de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), que verificó y certificó que los productos de la calle Artigas estaban prohibidos, mientras que los encontrados en la calle de Vedia no eran aptos para el consumo humano, por lo que dispusieron la destrucción de 200 kilos de los mismos y de 300 frascos con anabólicos, en un camión compactador”, explicaron fuentes policiales.
El vendedor de los anabólicos fue imputado por la distribución de medicamentos sin título habilitante, que prevé una pena de 15 días a un año de cárcel.
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